taller tropical de tejido y bordado. Entrada libre.
lunes, 30 de enero de 2012
domingo, 29 de enero de 2012
Los mares de mi padre
de Joaquín Vásquez Aguilar
por todos los mares ha andado mi padre
por los de la sangre de su próstata muerta
por el de las doscientas gruesas de bagre cuando
pescaba con mi tío Ventura allá en Garcilla,
en el estero
de la Joya, hará unos treinta años
por el de la Ciudad de México, a la que no quería
ir porque decía que iba a morirse de frío, de ruido,
de aplastado
por el de sus inevitables borracheras antes de que lo
operaran (¿qué pescador no se ha emborrachado
nunca bajo
los mangos y las palmeras, entre mortuales
y casorios?)
por el gran mar de mi abuelo
rodeado de espantos y respeto,
fundador de Cabeza de Toro y de nosotros
por el de mi madre
costilla para siempre de su cama
de su quehacer
de su vejez
por el del pueblo
del que conoce muy bien sus juntas ejidales
sus difuntos
su condición de pequeño juguete de la política
por el de sus compadres innumerables
y también por los mares del canto de Jack London
en los que gusta internarse por las tardes
acostado en su hamaca
por todos los mares ha andado mi padre
por los de la sangre de su próstata muerta
por el de las doscientas gruesas de bagre cuando
pescaba con mi tío Ventura allá en Garcilla,
en el estero
de la Joya, hará unos treinta años
por el de la Ciudad de México, a la que no quería
ir porque decía que iba a morirse de frío, de ruido,
de aplastado
por el de sus inevitables borracheras antes de que lo
operaran (¿qué pescador no se ha emborrachado
nunca bajo
los mangos y las palmeras, entre mortuales
y casorios?)
por el gran mar de mi abuelo
rodeado de espantos y respeto,
fundador de Cabeza de Toro y de nosotros
por el de mi madre
costilla para siempre de su cama
de su quehacer
de su vejez
por el del pueblo
del que conoce muy bien sus juntas ejidales
sus difuntos
su condición de pequeño juguete de la política
por el de sus compadres innumerables
y también por los mares del canto de Jack London
en los que gusta internarse por las tardes
acostado en su hamaca
viernes, 27 de enero de 2012
Estoy harto de los poetas que hablan de pechos, vaginas y penes para sentir que son audaces. Como si no existiesen más protuberancias en el cuerpo u orificios en el alma.
Ha de ser muy difícil pensar el erotismo sin colocar ese vulgar embudo de plástico rojo,
ése que sólo deja pasar las partes primitivas: la puerta al mundo y su primer bocado.
Odio que se olviden de la sal en la mano prohibida.
La ardorosa sensación del piso frío sobre la espalda.
El dedo en el pastel.
La salchicha en el pan.
El café que se queda en la lengua y le da vueltas en la noche.
La corteza del árbol sobre la mano caliente.
Las piernas ciegas de jabón en las duchas.
Las tardes donde el cruce de brazos nos es suficiente.
Las otras dunas del porno, pues .
La ardorosa sensación del piso frío sobre la espalda.
El dedo en el pastel.
La salchicha en el pan.
El café que se queda en la lengua y le da vueltas en la noche.
La corteza del árbol sobre la mano caliente.
Las piernas ciegas de jabón en las duchas.
Las tardes donde el cruce de brazos nos es suficiente.
Las otras dunas del porno, pues .
viernes, 20 de enero de 2012
un miércoles cualquiera
Los días pasaban uno tras de otro, como en fila india para el banco, lentamente, aburridos. No se detenían nunca, ni siquiera para tomar el fresco, porque el fresco no estaba ahí para ser tomado por nadie. No estaba. Un Miércoles cualquiera veía pasar los días, uno tras otro, con la cara de no tener preguntas. Un buen día uno de los días se salió de donde estaba y lo miró a los ojos. ¿Qué tanto esperas?, le preguntó de forma franca. Miércoles no supo responderle y al día siguiente se formó con todos los días a esperar su turno.
jueves, 19 de enero de 2012
viernes, 13 de enero de 2012
Beso matinal
Con el sabor a café
frío de ayer por la mañana
tus ojos se efervecen en mi lengua.
Con el sabor a café,
fío
fío
(café de ayer por la mañana).
Y amanezco saboreando tus pestañas.
Y amanezco saboreando tus pestañas.
Con mi lengua adormecida en el silencio
mis ojos te suplican
mis ojos te suplican
-Bésame! Mas hazlo tú:
De mi no esperes nada.
(Y mis labios dicen:
-¡Buenos días!)
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